puzzle pirates =)

Sunday, November 25, 2007

continuación: el mensaje...

-Estás seguro señor mio?- una voz susurró desde una de las entradas de los costados. La voz femenina, baja pero segura se dejó escuchar escrutando el vacío silencioso en el ke él estaba inmerso. - No creo ke sea la mejor opción para manejar lo ke sientes, y lo ke tienes ke hacer.-

- Josette...- respondió con un susurro- ke haces akí?-
-He venido porke Valerie me ha contado lo ocurrido. Pienso ke no haces lo correcto.-
- Puedes pensar lo ke kieras - aseguró detrás de su máscara ocultando una sonrisa triste- pero eso no va a eliminar el dolor y la amargura ke me produjo el mensaje.-
- Kizás tengas razón en tu afirmación. Pero, para ke?-
- Para poder encontrar las respuestas ke rekiero. Me siento entristecido, pero más aún, decepcionado de la poca confianza ke fue depositada en mi.-

Acercándose al trono, Josette deslizó de entre sus ropas una daga de empuñadura dorada e incrustaciones en diamante ke daban forma a una cruz letal. Sus ojos entristecidos daban cuenta ke ella actuaba por razones superiores y no por su voluntad.

-Ya veo...- suspiró él- te han envíado a acabar conmigo ya ke no poseo la serenidad y el temple necesario para continuar guíandolos a todos uds, no?-
- Así es...-

Apoyándo sus brazos en ambos costados del trono y cerró sus ojos ocultos tras la máscara inexpresiva. Contuvo un momento la respiración para luego levantar una mano, apoyarla sobre la máscara y kitarla de su piel húmeda de tristeza. Su cabello caía por su rostro flankeando unas mejillas rosadas tras haber sido teñidas por la sangre de un Dios afligido. Sus labios dibujados en un sentimiento de trankilidad inexistente y forzada pronunciaron el nombre de su visitante con el placer de decírlas por última vez.

- Acercate por favor, Josette. Kiero ke te pares frente a mi con akellos ojos de madre ke me han visto crecer durante el último tiempo y me permitas apreciar la bondad y experiencia ke intentaste inculcarme, aunke fuera de forma involuntaria, por última vez. Déjame tenerte cerca en el momento ke acabes con mi vida, ya maldita por ellos...-

Ella se dirigió lentamente. Cada paso le parecía eterno. El arma apuntaba al suelo como un animal cazado y siendo arrastrado por su cazador. Las lágrimas caían por sus mejillas tibias del llanto ke la ahogaba. Lo había visto acercarse a ella para poder crecer, le ofreció sus conocimientos y se abrió a él para ke pudiera afrontar la vida de una forma más justa y bondadosa. Y sin embargo no lo consiguió y tras enterarse de la maldición ke lanzó al humano profano, fueron los mismos dioses ke le obligaron a terminar con su tarea fallida.

Ya frente a frente, se dió cuenta ke la altura de su figura le parecía interminable e imponente. Su postura suave y agraciada sentada en el trono le parecía hermosa. Su túnica estaba impecable excepto por un par gotas de sangre ke estaban cercanas a su corazón y ke eran la huella evidente del momento en ke maldijo. Sus cabellos rubios y largos caían por los costados y abrigaban su pecho, sus hombros y su espalda delgada ke lo mantenía erguido. Tomó el arma blanca con ambas manos y la sostuvo abrazándola con miedo contra su vestido violáceo siendo apretada entre sus pechos.

- Hijo mio...-susurró comenzando a llorar - por favor perdóname... Simplemente no puedo negarme ante la determinación de los Dioses; Te prometo cuidarla...-
- Josette...-

Levantó el arma mientras él se mantuvo sentado sobre su trono. El arma alzada no alcanzaba la altura total de él pero si kedaba a la altura necesaria para poder ser clavada en el corazón, akél corazón triste y destrozado ke latía inútilmente en su interior. Cerró los ojos y lanzó sus brazos en el atake final contra su propio discípulo.

El arma se clavó, un chorro de sangre fría cayó sobre el rostro y escote de Josette manchándola y dando cuenta de ke la herida había sido realizada, más ningún kejido se escuchó. Temerosa de lo ke había ocurrido y de lo cual ella era la principal echora, mantuvo sus ojos cerrados a la espera de ke él diera el último soplo de vida.

Tras varios segundos en silencio y manteniendo esa posición, agarró algo de valor y lentamente sin perder una pizca del terror ke ahora sentía de haberse convertido en asesina, y no en cualkiera, sino en la asesina envíada por los Dioses para acabar con su propio aprendiz, fue abriéndo sus ojos grices, húmedos por las lágrimas ke caían y se iban disolviendo con la sangre derramada. Su impresión aumentó al ver lo ke había hecho. El puñal estaba clavado en la espalda de Launcelot y desde su herida manaba la sangre a borbotones tiñendo de rojo sus blancas alas. Al costado de Josette, Valerie estaba con sus ojos cerrados en silencio en señal de reverencia con una de sus rodillas en el suelo y la otra flectada en la cual apoyaba su brazo como si estuviera en guardia.

Ambos guardianes en silencio custodiaban a su Dios mientras él mantenía su mirada en el suelo manando de sus ojos lágrimas de sangre ke volvían a teñir su túnica elegante.

- Launcelot...- susurró Josette- sabes ke has hecho?-
- Sí, mi señora- respondió él con todo el respeto ke la maestra de su amo merecía- He protegido a mi señor.
- Muy bien... veo ke os ha enseñado bien... Y de algún modo. Deseaba ke estuvieran akí para poder evitar el designio divido ke había sido tomado.
- Señor mio- interrumpió Valerie- no debes estar triste, siempre estaremos a tu lado y la protegeremos, aunke te haya traicionado.
- Había pasado por alto ke te enseñé a leer el pensamiento de las personas... de otro modo no hubieras podido entregarme tan valioso y horroroso mensaje.
- Kiciera ke nos dejaran sólos - dijo Josette.
-Lo haremos, pero nos llevaremos esto para ke no cometa un error, Señora Josette-
- ke así sea, Launcelot- Sonrió.

Liberando el arma de su empuñadura, Josette dió un paso atrás para dar espacio a Launcelot kien caminó hacía Valerie. Ella se puso de pie y con ternura sacó el arma de su compañero, pasó su mano a escazos centímetros de la herida y ésta se cerró inmediatamente. Ambos, siempre serios, se agacharon, hicieron la reverencia de costumbre a su señor y dando un salto desaparecieron del lugar.

- Cuidenla- susurró él con la vista aún en el suelo.
- No te preocupes, lo harán. Ellos más ke nadie saben cuanto la amas.

Dando dos pasos hacia él, tomó su mejilla con la palma de su mano y levantó su rostro con suavidad. Tomó un trozo de su vestido y lo levantó para limpiar la sangre. Él la miraba en silencio, inútil. Ella se acercó aún más, descubrió parte de su frente del cabello ke la cubría y besándola se acomodó en uno de los brazos del trono.

- Paciencia, hijo mio, ke los Dioses, aunke furiosos contigo por semejante irresponsabilidad y a la vez entristecidos por lo acontecido sabrán acabar con la vida de ese profano. Por ahora tú sólo debes trankilizarte... se perfectamente cómo hacerlo. Lo recuerdas? - su voz se ensombreció un segundo- recuerdas cómo te trankilizaba?.

Él levantó su rostro sorprendido, la miró con cara de sorpresa y estupefacto le asintió abriendo aún más sus ojos claros. Ella tomó su rostro con ambas manos, y comenzó a acercarlo al suyo.

- shhh.....- susurró en silencio - calla... hijo mio-

el mensaje...

-Valerie, ke traes para mi?-

El ángel se detuvo arrodillándose a espaldas de su amo kien miraba por uno de los grandes ventanales de la nave central greca. Su cabello al viento onduleaba con soltura mientras su expresión fría y calculadora estaba clavada en un ave ke volaba errante en el exterior. Su túnica larga llegaba al suelo en pliegues relajados y elegantes mientras sus manos cruzadas en su espalda daban forma a un puño cerrado.

- Encontramos algo ke consideramos es mejor mantener en las sombras.- dijo temerosa.
- Si es necesario mantener en las sombras o no, es mi desición - susurró - Launcelot!!- Una brisa dio a conocer la presencia del segundo ángel en el lugar. - También traes algo para mi-
- Sí, amado- dijo servicial- Os traigo sus pensamientos ocultos, sus ansías y sus emociones. -
- Amo - continuó Valerie con voz de arrepentida - te traigo la confirmación de tus sospechas y, para dolor mio como tu sirviente, os digo ke debeis preocuparos.-
- hmm....-
-Amado- continuó el ángel recién llegado apoyado en sus rodillas en señal de reverencia, con sus ojos cerrados y su rostro apuntando al suelo - Sus emociones son encontradas, sus sonrisas son confusas y sus ansías son de negación. Kizás un intento de autocontrol, pero con un gusto de poder sentirlo-

Valerie lo observó temerosa. Launcelot levantó su mirada sereno y trankilo. No hubo movimiento por parte de él, simplemente se mantuvo con sus brazos cruzados por la espalda y sus manos empuñadas.

- Entiendo. Ke mis hermanos dejen caer su ira sobre la persona ke se atrevió a profanar de esta manera la santidad de sus emociones. Ke destruyan su vida y sus ilusiones y maldigan sus próximas generaciones hasta ke vengan suplicantes a pedir el perdón de ellos. - Su cabello comenzó a agitarse en una brisa ke lo envolvía - ke el tiempo sea el ke decida lo ke acontecerá de ahora en adelante- Su túnica se movía ferozmente ahora con el torbellino ke lo rodeaba y su energía se transformó en un destello ke iluminó su silueta en contraste con el exterior- y ke mi padre me entregue la fortaleza para poder actuar con trankilidad.- Entonces su silueta pareció en paz nuevamente.

-ke así sea - respondieron ambos ángeles haciendo una reverencia.
- Vayan, continúen en su protección, ahora cómo si fueran los ultimos días - Su voz no pudo evitar esconder su angustia.

Haciendo otra reverencia, ambos ángeles saltaron ágilmente desapareciendo del lugar, mientras ke él dió media vuelta con su rostro sereno y calmado, pero con sus mejillas manchadas con sangre manchando su virgen atuendo. Caminó con lentitud hacia el trono del lugar, se sentó en él mirando la entrada larga y flankeada por antorchas y suspiró.

-Trankilo, ke tus Dioses aún no han escrito el destino - Y limpiándose la sangre de su piel blanca, se puso la máscara para poder continuar con su vida normal. - El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es optativo.....-

Sunday, November 04, 2007

here begins

Con sigilo caminó entre las sombras. En sus manos llevaba el arma ke solía utilizar en ocasiones especiales. En sus ojos no había nada más ke el rostro de kien tendría ke ser eliminado en sus manos tal cual su trabajo mandaba.

Años en el oficio lo habían transformado en uno de los mejores. Sus trabajos iban desde asesinatos de empresarios a miembros poderosos del estado y su fama era reconocida a nivel mundial. Nunca había sido atrapado y sus papeles estaban completamente limpios. Jamás había sido sikiera nombrado como sospechoso en alguno de sus casos. Perfección absoluta y completo misterio.

Su mente iba concentrada en la manera ke utilizaría esta vez para matar. Sus técnicas variaban desde envenenamientos hasta verdaderas carnicerías, siempre procurando la limpieza total de su presencia en el lugar. Años y años de oficio habían conseguido ke fuera simplemente el mejor.

- No creo ke sea nada distinto esta noche - susurró con sus ojos fríos enfocados en la entrada escogida- un cuerpo más ke tendré ke destruir.

El ocaso de la tarde estaba anunciándose. Sus cabellos humedecidos acariciaban sus mejillas inmutables ante el movimiento y su respiración se hacía inaudible. La zona estaba despejada, apenas un par de guardias alrededor. Sus manos frías empuñaron su clásica arma y de un salto atravezó la cerca ke se anteponía.
Con agilidad corrió hacia los guardias ke aún no habían percibido su precencia. Uno a uno, degollados, mutilados y desangrados fueron cayendo manchando el verde pasto. Sin un sólo ruido consiguió entrar por una de las rendijas del segundo piso del inmueble.

- Un pekeño calentamiento-
- Así es, amigo mio- respondió una voz
- Sé ke no me puedo deshacer de ti, pero porfavor, no me estorbes-

Siguió caminando, la luz comenzaba a desaparecer y las habitaciones desfilaban cual modelos en evento glamoroso.

- Te acuerdas esa vez ke...-
- por favor cállate!...... ahí está-
- se ve mejor ke en fotografías, no te parece?-
- si... puede ser-

Aún empuñando su arma dió un salto afirmandose del cielo del pasillo al mismo segundo ke un sirviente giraba por el ángulo del extremo contrario.

- Maldita perra ke me haces trabajar esta noche ke era tan importante para mi...-balbuceó mientras seguía su camino con la vista gacha.
-Haz oído eso?, creo ke alguien se estará feliz con tu trabajo-
-sí, muchos más de los ke tu crees... incluso yo he kerido eliminarle, pero preferí esperar-

Esperó a ke el empleado doblara para bajar y continuar su camino, esta vez mucho más rápido. Al girar en un ángulo del pasillo, se encontraron frente a frente con la entrada de una habitación de doble altura iluminada, con bastantes adornos y artilugios de distintas culturas. En el centro de la habitación, donde las puertas de doble hoja estaban abatidas parcialmente, se encontraba una silla ke daba la espalda hacia la entrada. En ella, el cabello largo y café de una mujer caía por los costados y brillaba suave y tenuemente. Un vestido hacía compañia a la cabellera y un brazo jugueteaba con ella. El humo de un cigarrillo pretendía escapar de sus dedos ke lo apricionaban y el olor a él embargaba el lugar.

- Ya viste? la muy idiota fuma -
- ... -
- ke piensas hacer? -
- ... -

El viento penetró por una de las ventanas y repentinamente el asesino desapareció. Dos estrellas metálicas kedaron clavadas en la pared.

- Hasta cuando estarás ahí kerido?- susurró la mujer - llevo un tiempo esperando por tu visita-
- Y yo tengo tiempo keriendo visitarte- dijo el asesino repentinamente de pie frente a ella kien con un salto de asombro hacia atrás- cómo has estado Erzsebet Bathory?-