Era un pasillo largo, oscuro, angosto. Al final se veía una lucesita que me indicaba que había algo más. Mi pierna ardía, sentía correr la sangre por mi piel y cómo mis pantalones estaban húmedos del líquido vital. El dolor era terrible, pero debía seguir, no podía rendirme ahora.
De pronto caí. Sentía que ya mis fuerzas no daban más. Traté de recordar cómo llegué ahí, nuevamente me veía entre la espada y la pared, sólo que esta vez mi cuerpo estaba cansado, agotado, era mucho tiempo intentando seguir adelante sin conseguir nada. ¿Cómo fue?...
Ya recuerdo... Ese auto.
Estaba entre los fierros retorcidos, magullado, sólo y miserable, viéndome a mi mismo aún vivo a pesar del deseo imperante por terminar de destruir lo que sus palabras habían comenzado horas antes. Sabía que ni el golpe directo, ni su ilusión antes de sentir la presión de la velocidad contra el seco suelo mientras giraba sin parar habían conseguido siquiera dejarme inconciente. Me maldije en mi interior con fuerza por ser tan cobarde.
Estaba escuchando cómo los vehículos de mis perseguidores llegaban al lugar de mi accidente, sentía sus sirenas y vislumbraba con mucho esfuerzo producto del dolor autoinfringido las luces centelleantes de sus sirenas. De pronto, una de esas luces se incrustó en mi rostro agónico encandilándome y de súbito, mi dolor desapareció; sentí que podía moverme con tranquilidad y ya no sentía mi sangre derrarmarse. Entonces el escenario cambió: yo estaba desnudo y mi cuerpo estaba sin ninguna herida. Mi mente estaba tranquila y mis lágrimas ya no se derramaban por mis mejillas. Estaba en paz.
Estaba flotando al medio de un gran cuarto gris, donde una luz parecía suspenderme en un estado de flotación inherente pero pacífico. A mi alrededor de pronto se comenzaron a acercar unas figuras que tenían su propio brillo, lentas, casi torpes.
- no temas, hemos visto lo que te ha pasado, y sólo queremos comprenderlo, por lo mismo es que hemos evitado que mueras y te hemos traído aquí- Uno de estos extraños seres se acercó con cautela, medía cerca de dos metros y medio, delgado como él mismo y sus ojos eran negros, pero tenian un brillo interior propio. Su cabeza era practicamente de la forma de una ampolleta y carecía completamente de boca. Contrario a lo que yo había imaginado toda mi vida cuando pensaba que algún día estaría en una situación como esta, estaba tranquilo.
Monday, June 15, 2009
yo soy:
Adar
los
6:53 PM
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